Enoexperiencias para todos los perfiles



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Día 16/11/2016

Enoexperiencias para todos los perfiles

El pasado día 13 de noviembre se celebró el Día Europeo del Enoturismo. Coincidiendo con esta efeméride hablamos con tres establecimientos que forman parte de la Asociación Española de Enoturismo (AEE) y que han sido pioneros o innovadores en este campo en España. Todos ellos coinciden en que el sector está en auge y en que la Enoexperiencia está ya al alcance de todos los bolsillos y no solo de los clientes de alto poder adquisitivo que fueron, al principio, sus clientes.


LaVida Hotel Vino Spa. Peñafiel (Valladolid). Ribera del Duero

Una enoexperiencia a medida tanto en contenido como en precio. Eso es lo que ofrece La Vida Hotel Vino Spa. Este establecimiento es propiedad de Juan José Dávila, Máster en Enología, viticultor, ingeniero agronómo y experto en Desarrollo Rural y está situado en la provincia en Peñafiel (Valladolid) en la DO Ribera del Duero. Fue el primero de Castilla y León y el segundo de España en apostar por el enoturismo y lo hizo con dos premisas muy claras: la unión de la cultura del vino y el descanso y el confort. Por eso, sus habitaciones están construidas respetando las reglas del feng-shui y sus paquetes ofrecen una inmersión total en la cultura del vino.

El Hotel Spa, que cuenta con Enoteca y Lagar, ofrece también tratamientos corporales con los polifenoles del vino, además de visitas a bodegas, restaurantes y lugares históricos en su entorno. Así, es posible contratar alguno de los packs que se ofrecen o bien hacerse un programa a medida. De ello han disfrutado, según explica Dávila, más de 15.000 personas en los últimos diez años. En un principio era sobre todo un público de alto nivel adquisitivo y hoy son jóvenes de entre 25 y 45 años con un presupuesto más ajustado, parejas principalmente que buscan pasar un fin de semana de descanso y experiencias en un entorno diferente.

La crisis supuso, desde 2008, un descenso de la actividad y aunque el turismo internacional se ha mantenido -sobre todo el procedente de Italia, Francia, EEUU o Argentina- fue a partir de 2015 cuando el sector remontó el vuelo, dice Dávila. Y apunta que hoy en día hay muy buenas perspectivas de crecimiento. La labor de promoción de la Asociación Española de Enología a través de los medios de comunicación, así como el boca a boca están dando sus frutos. Por eso es tajante: “La gente vive en pisos pequeños en grandes ciudades y le gusta salir de escapada, además hay mucho interés por el vino. Porque la gente quiere saber de vino, eso forma parte de la cultura española, y hoy en día hay que saber de vino tanto como mandar un email o hacer una transferencia por internet”, dice.

En La Vida además ofrecen servicio de canguro para niños y se aceptan mascotas.

 

Valbusenda. Hotel Bodega & Spa. Toro (Zamora)

Valbusenda nació como Bodega en 2008 en la DO Toro con la firme convicción de crear una experiencia enoturística claramente diferenciadora del resto de las bodegas de la Denominación. Para ello apostó por vinos de marcada personalidad elaborados a partir de la variedad autóctona Tinta de Toro y Verdejo y también por una instalación de imagen moderna y vanguardista, además de permitir que sus visitantes pudieran conocer de forma profunda el proceso de elaboración del vino, algo que no es muy habitual. En 2010, amplió instalaciones con un hotel de 5 estrellas, Wine-Spa, el Restaurante Nube y el Jardín Ampelográfico donde existen más de 260 variedades de Vitis vinífera; realizan catas de sus propias uvas para conocer qué vinos se elaboran con cada variedad en las distintas zonas de vinificación.

Matilde García es la directora de Valbusenda y explica que desde su apertura se ha ido ampliando la oferta de visitas y catas dirigidas, cursos, congresos y demás acciones relacionadas con el mundo del vino como son la Fiesta de la Vendimia, a finales de septiembre, o la celebración del Día Mundial del Enoturismo que este año festejan el 20 de noviembre coincidiendo con el Magosto. “Durante estas jornadas, realizamos visitas a la bodega y a nuestro Jardín Ampelográfico, descubriendo las diferencias que existen entre unas variedades y otras. En concreto, durante la fiesta de la vendimia animamos a los visitantes a que realicen una pequeña vendimia, y con lo vendimiado se hace una pisada de uva y disfrutamos del mosto que obtenemos. Durante estos días compaginamos estas jornadas con una oferta gastronómica muy completa en nuestro Restaurante Nube y comidas camperas especiales, siempre amenizadas con bailes y conciertos de música folk”, afirma.

En Valbusenda fueron pioneros en el sector y han podido apreciar la evolución en el perfil del cliente, desde los inicios cuando el mundo del vino era percibido por la sociedad en general como algo elitista, hasta nuestros días, en los que el vino es accesible a cualquiera. “Creo que hemos crecido mucho en este campo y que en estos momentos existe un creciente interés, e incluso pasión, por el conocimiento y las experiencias relacionadas con el vino. Esta realidad se expresa de muchas formas. Ahora, el cliente está abierto a sugerencias de nuevas catas, maridajes, sabores, actividades de enoturismo”, asegura.

El enoturismo, por tanto, es un sector en alza y el crecimiento de Valbusenda así lo atestigua. Clientes que vuelven año tras año, nuevos clientes que llegan por el boca a boca y visitantes no alojados son el público de esta instalación cuyo objetivo es introducir al turista en el mundo del vino desde el origen, con una oferta adaptada al gusto. Por eso, la experiencia enológica siempre se puede completar con actividades de naturaleza, de aire libre o de gastronomía. Sin olvidar a los niños; con el taller “Sentir los Sentidos” pueden descubrir la cultura vitivinícola desde una óptica completamente educativa recorriendo los sentidos de la mano de la mascota Osendo, que familiariza y sensibiliza a los más pequeños con el entorno de la viticultura y la enología, además de desarrollar los sentidos mediante juegos de aprendizaje, color, aroma, tacto y sabor.

 

Pagos del Rey Museo del Vino (Morales de Toro, Zamora)

El proyecto de enoturismo de Pagos del Rey SL arrancó en 2014 con la puesta en marcha del Museo del Vino en la bodega de Morales de Toro en Zamora, en la DO Toro. En esta bodega, una de las cuatro que la empresa tiene en las Denominaciones de Origen del norte del España (Ribera del Duero, Rioja, Rueda y Toro), se dieron las condiciones para montar un proyecto enoturístico y cultural puesto que se adquirió una antigua cooperativa, y la sala de depósitos de hormigón inspiró a la empresa para montar el museo. “La inquietud de la familia Solís por conservar y difundir la cultura del vino ha sido siempre una prioridad y con el proyecto del museo se potencia un producto turístico, se pone en valor la cultura vinícola de una tierra de vino, y se difunde la oferta de programación del museo que siempre tiene al vino como protagonista”, explica Rodrigo Burgos, director del Museo del Vino, Premio a la Mejor Promoción Enoturística del año 2016.      

El Museo del Vino está pensado para dar respuesta a la exigencia de un visitante que cada vez solicita mayor calidad, innovación y creatividad en las propuestas enoturísticas. “La visita a los depósitos de acero inoxidable y cata técnica ya no es suficiente. No sirve si no va asociado a una historia. Se demandan proyectos con alma, con carácter diferente, y se premia la originalidad y el servicio personalizado”, afirma Burgos.

El enoturista quiere, por tanto, vivir algo distinto con el vino que al fin y al cabo es un alimento social por naturaleza. La enoexperiencia trata de desarrollar esos recuerdos y buenos momentos asociados al vino que cada uno tiene. Todo ello unido a deporte, naturaleza, gastronomía, patrimonio o familia, que encajan perfectamente con un buen vino. En este sentido, Burgos destaca lo sorprendente de las nuevas ideas y productos que lanzan los departamentos de marketing y enoturismo de las bodegas, que sumado al uso de nuevas tecnologías, completa un panorama en constante evolución a los gustos de un cliente que, por otro lado, tampoco deja de evolucionar.

Pagos del Rey ofrece con el Museo del Vino un espectro completo de los valores que trasmite el vino con su cultura. Desde los niños, que han perdido el componente didáctico del acercamiento natural a este mundo por los modos de vida familiar moderno y no saben diferenciar un árbol de una cepa, hasta el entendido que quiere experimentar un vino en una simbiosis cultural exclusiva, el museo diseña y programa planes diversos: talleres infantiles, familiares y escolares, pero también programaciones culturales con música o artes escénicas, o incluso experiencias formativas y gastronómicas. “El vino es muchas veces la excusa para difundir su cultura en todas sus manifestaciones y a todos los públicos posibles”, subraya.

En el Museo del Vino han comprobado que cada año aumenta el número de visitantes a las bodegas. En la mayoría de los casos, los visitantes llegan del territorio a las bodegas, pero también los recursos enoturísticos se están convirtiendo en catalizadores socioeconómicos de sus zonas de influencia. Al aumentar las visitas aumentan las ventas e ingresos, las comidas y pernoctaciones. El tiempo que pasa un visitante en una bodega es un tiempo potencial de mostrarle una filosofía de vida, trabajo y empresa, lo que provoca un grado de fidelización muy alto. Cada vez más bodegas se dan cuenta de su importancia e invierten en recursos enoturísticos.



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