Vino y salud: datos científicos, posibilidades comerciales y problemas de comunicación



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Día 18/02/2015

Vino y salud: datos científicos, posibilidades comerciales y problemas de comunicación

La plataforma Tecnológica del Vino organizó en Burgos una jornada para hablar de un tema tan estudiado como controvertido: el factor salud dentro del vino como algo positivo.


La Facultad de Derecho de la Universidad de Burgos acogió el pasado 29 de enero la jornada técnica sobre Vino y Salud, organizada por la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV). En ella se dieron cita diversos especialistas del sector para presentar las últimas investigaciones realizadas en el tema, así como los beneficios empresariales, pero también las dificultades comunicacionales.

La jornada se inició con las palabras de Carlos Moro, Vicepresidente de la Plataforma Tecnológica del Vino: “En la antigüedad la unión vino y salud era casi por intuición, se le atribuían características saludables y ahora esas creencias se demuestran a través de la ciencia”. Por su parte, Ramón Estruch, Coordinador científico de la Fundación para la investigación del vino y la nutrición. FIVIN, explicó que el estudio PREDIMED,  había demostrado la influencia del vino para reducir el riesgo de problemas cardiovasculares en más de un 30%, tomado con moderación y durante de las comidas, dentro de la dieta mediterránea, tan alabada por sus beneficios para la salud.

A pesar de las creencias pasadas y las demostraciones científicas actuales, Estruch afirmó que “el sector médico es el más difícil de convencer” en cuanto al tema de consumo de vino se refiere porque, a pesar de ser un alimento, contiene alcohol.

Pero no sólo se han demostrado beneficios con el consumo de vino. Diversas investigaciones se centran ahora en los subproductos del vino y en parte de los componentes de éste. Las demostraciones en la jornada fueron muy amplias.

Datos científicos y posibilidades comerciales

Pilar Muñiz, de la Universidad de Burgos, expuso los beneficios de suplementos alimentarios y componentes funcionales creados a partir de subproductos tras la vinificación. Experimentos con ratas diabéticas han dado como resultado la regulación de los niveles de insulina y glucosa en sangre tras la ingesta de dichos compuestos productos.

Carmen Martínez (Misión Biológica de Galicia-CSIC), por su parte, expuso el reto de GALIAT 6+7 por encontrar propiedades funcionales en los subproductos y residuos de los productos agrarios gallegos, entre los que se encuentran implicados el vino, las semillas y los hollejos de las uvas albariño, loureiro, caíño blanco y mencía, cuyos resultados saldrán a la luz en breve. Un proyecto que revaloriza los subproductos a la vez que la actividad agraria de Galicia.

También se explicaron estudios sobre los beneficios del consumo de vino en la microbiota (flora intestinal), donde Mª Victoria Moreno (UAB-CIAL) mostró cómo variaban esas mejoras, según la capacidad de metabolizar polifenoles de cada persona.

Javier Pérez (AVANZARE) explicó el proyecto frustrado ResveratrolClubWine, que pretendía potenciar la imagen del vino como alimento saludable, a través de prácticas enológicas para obtener vinos con cantidades más elevadas de resveratrol. Un proyecto en el que comenzaron colaborando grandes bodegas, pero que acabó en el olvido tras presiones de diferentes organismo. Un ejemplo, como decía su portavoz, de cómo puede salir muy caro querer unir la palabra salud a un producto con contenido alcohólico, como es el vino, a pesar de la labor científica que había detrás.

Pero esta relación vino-salud se ve también como una oportunidad comercial y de innovación. Encarna Gómez, de AINIA, afirmaba que productos como los alimentos funcionales eran además una forma de abrir nuevos mercados para una bodega. Marisa González, investigadora en la Universidad de Burgos, defendía que “hay que diversificar e innovar; buscar usos alternativos para los residuos de la vinificación”, como el sazonador rico en potasio y bajo en sodio que habían obtenido en su grupo de investigación. Cristina Ramírez (VITARTIS) planteaba la innovación como una forma de aumentar la competitividad. Y Carmelo Gª Barroso, de la Universidad de Cádiz, desglosó “sin insultos químicos” diferentes formas de aprovechar tales residuos utilizando más el ingenio que el laboratorio: desde el uso del velo de flor depositado como rebozado, hasta las pepitas trituradas como aporte extra de fibra en pastelería o la elaboración de vinagretas a partir de racimos de clareo.

Todos estos proyectos, además de beneficios finales, también conllevan en ocasiones fuertes inversiones iniciales. Por ello, Eduardo Cotillas, de la Dirección de Promoción y Cooperación de CDTI-MINECO, explicó los nuevos instrumentos financieros que se ofrecen para proyectos de I+D+i desde el Centro para el Desarrollo Tecnológico.

Problemas de comunicación

A pesar de las posibilidades, tanto presentes como de futuro, el fallo parece estar en la comunicación de toda esta información.

Susana García, Vice-Secretaria General de la Federación Española del Vino, exponía el reto que supone no sólo hablar de vino y salud, sino de vino en términos generales. “El sector del vino tiene como desafío llevar consigo la palabra alcohol”, afirmaba. Partiendo de esa base, se intenta cambiar el mensaje, aplicándole todas las connotaciones culturales que tiene, entre otras, pero se hace difícil, sobre todo para poder aumentar el bajo consumo de vino actual, cuando se tiene que invitar al consumo desde el mensaje de “bebe con moderación”.

Pero Isabel Mijares, Presidenta de la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino, insistía en que “lo que no se comunica, no existe”. Analizó la situación actual de nuestro país, donde a pesar de la calidad y el volumen de producción, así como la tradición cultural, el consumo de vino era deprimente. “Hay falta de asociacionismo en el vino”, afirmaba, “nuestros vinos son los menos presentes en los mejores restaurantes del mundo (…) estamos comunicando mal”. También mencionaba al sector de los jóvenes, quienes ven al mundo del vino farragoso, anticuado y aburrido. “La comunicación de las bodegas tiene que cambiar, algunas comunicaciones serían más indicadas para el HOLA! del vino que para otra cosa”.

Una jornada que puso sobre la mesa los beneficios demostrados del vino y las posibilidades de sus subproductos, la necesidad o interés de las bodegas por esas nuevas vías de negocio que ofrece así como la imagen que con ello se conforma en torno al vino, pero también las imposibilidades o fracasos de su comunicación. Y, como se señaló durante la jornada, comunicar (bien) parece ser la pata fundamental para el éxito.

 

 

 
Susana Molina
Periodista

 



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