“Todos podemos hacer la diferencia”



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Día 14/03/2019

“Todos podemos hacer la diferencia”

Cuando el exvicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, presentó en 2006 el largometraje 'Una Verdad Incómoda' ('An Inconvenient Truth') que exponía las causas del cambio climático y sus consecuencias para el planeta, quería mandar un mensaje al mundo entero. Este año, en Porto Summit 2019, el Premio Nobel de la Paz se dirigía a un público concreto: el sector vitivinícola.

Calificó la situación actual que vive el planeta ante las consecuencias del cambio climático de “emergencia” y remarcó la vulnerabilidad de ciertos sectores como el vino: “muchas zonas vitivinícolas de Europa dejarán de ser óptimas para el cultivo de la vid en las próximas décadas”. Y ofreció algunos datos concretos derivados del aumento de las temperaturas, como la reducción de la producción del 70% en California, e hizo uso del humor negro para destacar la alegría de ciertas zonas como el Reino Unido, donde había zonas que empezaban a ser cultivables para la vid.

El repaso por las zonas vitivinícolas que ya estaban viéndose afectadas por el efecto del cambio climático recorría todo el planeta con inundaciones, incendios, sequías, heladas: Estados Unidos, Australia, España, Portugal, Italia, Francia, Sudáfrica…


“Muchas zonas vitivinícolas de Europa dejarán de ser óptimas para el cultivo de la vid en las próximas décadas” Al Gore


Remarcó que 224 localizaciones en todo el planeta marcaron récord de temperaturas máximas en 2018. Pero, a nivel global, los efectos del cambio climático no sólo hacen aumentar la temperatura, sino también los aguaceros, que ocurren con más frecuencia que antes de los años 80, con descargas que alcanzan 1,5m3 de agua en tan sólo 15 minutos.

Estas catástrofes naturales, advertía Gore, “también contribuirán a la migración de mil millones de personas, por convertir en zonas inhabitables como parte del norte de África y el medio este”. Y todo esto en un contexto donde se prevé que África aumente su población, superando a la población China e India. Un futuro dantesco, derivado de la emisión sin control de gases de efecto invernadero.

Pero también lanzó datos para el optimismo: “Todos podemos hacer la diferencia”. Las nuevas formas de comunicación digital hacen que el consumidor pueda publicar sus demandas en tiempo real y los nuevos consumidores se están empezando a preocupar por estos temas. Se espera que en las próximas décadas muchos países incrementen su capacidad para producir energía solar y eólica, además de tener entre sus planes la eliminación de coches movidos por combustibles fósiles para 2030 o 2040.

“En 2015 todos los países se pusieron de acuerdo en trabajar juntos para disminuir los gases de efecto invernadero para 2050” recordaba el exvicepresidente, no sin hacer menciones políticas a su actual presidente, y continuaba: “tienen en sus manos la oportunidad de cambiar el escenario actual”.

Todo un discurso motivacional para el sector del vino, centrado en la importancia de las acciones individuales y en la responsabilidad de cada uno desde su ámbito personal.

Ejemplos de cambio, desde la individualidad, a la empresa o los gobierno

Tal y como remarcó en su intervención el exvicepresidente: “Todos podemos hacer la diferencia”. Una afirmación que se vio respaldada por varios ejemplos de lucha contra el cambio climático ajenos al sector vitivinícola, expuestos dentro de Porto Summmit 2019, pero con gran poder motivador.

Uno de los más destacados fue la impactante historia de Afroz Shah, que daba un aliento de esperanza para contagiar a las personas de nuestro entorno a través de las pequeñas acciones individuales. Este abogado de la Corte Suprema de Bombai decidió limpiar la playa de su ciudad natal, en la India, que estaba cubierta por toneladas de basura. Poco a poco, y con ayuda de sus vecinos y conocidos, empezaron a retirar todos los desperdicios. Aunque muchos le dijeron que sería imposible, siempre se repetía “Si hoy he llegado hasta aquí, mañana podré hacer un poco más”.

Así fue como logró transformar un basurero en una playa por la que poder pasear. Y animaba a los presentes: “Contigo y conmigo empieza el cambio, no hay que esperar a que vengan los demás”.


¿Y si el baremo para elegir un producto fuera el nivel de emisiones de CO2 que ha generado?


Otra historia que, si bien no tan conmovedora, sí que puede servir de ejemplo a todas las industrias es la de Kaj Török, CRO y CEO de MAX Burguers: “lo importante para tomar acciones es ser conscientes de que nuestra empresa, nuestra actividad, es parte del problema del cambio climático”. Por eso, a la hora de realizar el menú ofrecido por su restaurante se planteó: ¿y si el baremo para elegir un producto fuera el nivel de emisiones de CO2 que ha generado?

Con esta lógica, empezó a poner al lado de cada menú los gases emitidos en su producción y elaboración. De esta forma se ve cómo una hamburguesa de ternera tiene un nivel mayor de emisiones que una de pollo. El resultado: los clientes tienden a elegir aquellas con menos emisiones.

Aunque en lo que concierne a decisiones e iniciativas medioambientales, no hay que olvidar la labor de ciertos gobiernos. Joao Matos, ministro de Medioambiente y Transición Energética de Portugal, explicó el Plan de Actuación de economía circular de Portugal con el que se espera, entre otras cosas, contar con un 80% de energía limpia en 2030, el mismo año en el que se pretende que un tercio de los coches sean eléctricos. Un cambio que no califican de transición, sino de revolución. Y donde “la eficiencia”, afirma Matos, “es parte de la solución”.


"Los planes para 2050 ya van tarde. Hay que conseguir metas en 2030 porque si no la transición dentro de unas décadas será mucho más costosa a todos los niveles” Ester Asin


Ester Asin, directora a nivel europeo de WWF Internacional, por su parte, ensalzó la importancia en estos términos de los gobiernos y explicó cómo “hay una buena oportunidad en los órganos de gobierno de la Unión Europea, ya que uno de los objetivos que se persigue es que pongan el clima y el medio ambiente en el top de la agenda política”. Pero advertía: “Los daños económicos del cambio climático aumentan al ritmo de la temperatura” y destacaba “necesitamos aplicar cambios ya. Los planes para 2050 ya van tarde. Hay que conseguir metas en 2030 porque si no la transición dentro de unas décadas será mucho más costosa a todos los niveles”.

Un encuentro donde los malos augurios se veían tamizados por las buenas acciones. Como afirmó Adrian Bridge, CEO de Taylor’s Port y  del Protocolo de Porto (The Porto Protocol), “la buena noticia del cambio climático es que hay soluciones y algunas funcionan muy bien”. Por tanto, el optimismo por la capacidad tanto del sector, como de la sociedad en general, de revertir las consecuencias del cambio climático se respiraba en casi todas las intervenciones, al igual que en el cierre de la cumbre, donde Rui Moreira, alcalde de la ciudad de Oporto, animaba: “Podemos crear una sociedad diferente. Tenemos que cambiar para poder vivir en este planeta lo más posible”.

 
Susana Molina
Periodista

 



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